Las plantas pueden convertirse en parte del diseño y no simplemente en un elemento decorativo añadido al final.
Incorporar vegetación en un espacio interior aporta textura, color y una conexión visual con la naturaleza. Sin embargo, conseguir un resultado equilibrado requiere pensar en las plantas desde las primeras decisiones del diseño.
Pensá primero en el espacio
Antes de elegir una planta por su apariencia, observá las condiciones del lugar: iluminación natural, dimensiones, circulación y ubicación disponible.
Una planta espectacular en el lugar equivocado difícilmente conseguirá el resultado esperado.
Creá puntos de interés
Una planta de gran formato acompañada de una maceta con presencia puede transformar una esquina vacía, una recepción o una entrada en un punto focal.
Las macetas altas también pueden ayudar a dirigir visualmente la mirada y aprovechar la verticalidad del espacio.
Utilizá diferentes alturas
No todas las plantas tienen que estar al mismo nivel. Combinar piezas de distintas alturas genera profundidad y hace que una composición resulte mucho más natural.
La clave está en encontrar un elemento común —color, textura, material o forma— que mantenga la unidad visual.
Integrá las macetas al concepto
En un proyecto de interiorismo, la maceta también forma parte del diseño.
Su forma puede dialogar con el mobiliario, su textura con los materiales arquitectónicos y su color puede integrarse a la paleta general o utilizarse intencionalmente como contraste.
Diseñar con plantas es diseñar el espacio
Cuando vegetación, macetas, iluminación, mobiliario y arquitectura se consideran en conjunto, las plantas dejan de ser accesorios y pasan a formar parte de la identidad del ambiente.
En Parterre desarrollamos propuestas de diseño de interiores con plantas, seleccionando y creando elementos que se integren naturalmente a cada espacio.
CTA: Transformá tus espacios incorporando naturaleza y diseño de una manera pensada especialmente para tu proyecto.


